viernes, 25 de marzo de 2011

Hoy te sientas detrás.

    Otra mañana más, bajo al garaje, y ahí esta, esperando a que meta la llave en el contactor y salgamos a descubrir mundo, calles, personas, historias y alguna anécdota. Enciendo el coche mientras enciendo con la otra mano el cigarro que marcará el tiempo de calentamiento del motor. Gafas de sol, taxímetro en marcha, emisora, luces... Acción. Son las ocho de la mañana, las siete en canarias... Noticias, hambre, guerra, el presidente se saca otro conejo de la chistera, bendita rutina, hoy será un día más. Mientras se abre la puerta del garaje, aprovecho, coloco las gafas sobre el naso, manos al volante, embrague, primera, gas...
    Conforme enfilo la calle, una chica sale de entre los coches, levanta la mano. Sonríe, parece que llevaba tiempo esperando que alguien viniese a buscarle, normal, por esta calle solo paso yo cuando salgo o entro a casa. Me voy acercando, es guapísima, cara afilada de ojos saltones y sonrisa envolvente, ropa ancha pero estiliza bien su figura, no deja mucha ala imaginación, sus curvas son perfectas, me va a cojer la chica de mi vida en un día de rutina. "Hola, buenos días". Qué voz más dulce, por Dios, es perfecta. "Perdona, ¿puedes sentarte aquí? Hoy conduzco yo". ¿Quién se ha creído esta tia para decirme eso? "Lo primero, felicidades, hoy cumples dos años de taxista, soy el alma de tu espejo, quién ha estado apuntando todos tus pasos, desde la primera calle que no te sabías y te sonrojaste, hasta la agradable conversación con la última abuela que llevaste el miércoles a la Plaza de San Miguel.. Soy la que ha visto todo, que ha estado aquí a tu lado, hemos visto amores, desamores, reconciliaciones, celebraciones, esas dos veces que a poco se te ponen de parto en el diván, como tú lo llamas, porque también te escucho a ti, cuando hablas solo, parece que me estés llamando muchas veces". Aún no doy crédito a lo que está sucediendo, al final, estoy sentado en el diván, como yo lo llamo, ella está conduciendo mi coche, no lo hace nada mal, parece que ha cogido práctica estado a mi lado. Espero que no me ponga el taxímetro, porque veo que me va a salir por un pico. "Hemos vivido muchas cosas juntos, estos dos años te han dado para mucho ¿eh? Como aquella chica que cogiste en el Pº de Independencia, ¿qué me dices? Era guapa eh, y simpática, no tenía mucho dinero y le llevaste gratis. O cuando se te saltaron las lágrimas con el abuelo con cáncer que quería tanto a su nieta, que le dedicaste una entrada en el blog que luego escribirás la historia que estás viviendo. Lo pasé fatal con aquellos chavales que te empezaron a vacilar y terminaste al borde de los nervios, quería salir del espejo y darles cuatro patadas en el culo, pero chico, el cristal es muy duro y yo tengo poca fuerza". Sigo flipando, estoy en pleno centro de Zaragoza, en mi propio taxi, la chica de mis sueños conduce mejor que yo incluso, no hace nervios, no se le cruza nadie, esto es algo mágico, la gente me mira raro, como si estuviera hablando solo y no hubiera nadie más en el coche. "Eso que estás pensando, puede ser, puede que la gente no me vea, y el coche vaya solo, como puede que tú me estés viendo como tu mente quiere verme, como la chica que te gustaría tener a tu lado. Como aquella moza, como tú le llamaste, que hasta giraste el espejo para verle mejor, esos ojos que se te quedarán clavados para siempre, que puede que sea los que me estás viendo a mí ahora mismo. Qué me dices de la pareja de abuelos que con noventa años se seguían queriendo como el primer día, que te emocionaste también, te contaban como el marido fue debajo de su balcón con la rondalla y la otra le tiró la rosa, aún estás viendo sus rostros". Esto tiene que ser un sueño, la gente me mira raro, quizás quisiera que nos parase la policía, para ver si es verdad que hay alguien conduciendo mi taxi, pero cuando más los necesito, no están. "No busques a la policía, que están desayunando. Mira, en esta parada conociste a Oscar, ahora casi inseparables. Y en esta esquina recogiste a aquel chaval llorando porque su novia le había dejado por un impresentable. Y cien metros más adelante te montó un escándalo la monja que dijo que le estabas timando, que hay de todo, no van a ser las anécdotas solo buenas". No, no van a ser todas buenas, aunque tengo mejores recuerdos buenos que malos, no me quejo de estos dos años. "Cuántas veces te he escuchado hablar solo, que echas de menos a tu gente, este trabajo te ha absorbido mucho, pero te está dando mucho también, estás creciendo en otro sentido, fíjate, ya no eres tan tímido con las mujeres, que la primera vez que colocaste el espejo, y se te subió una chica te daba hasta vergüenza mirar a ver si venían coches. Y más que vas a seguir evolucionando, siempre lo dices, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Porque el secreto de todo esto está en..............

   TOC, TOC, "perdona, ¿está libre?". ¿Qué ha pasado? Sí, suba, me quedé traspuesto. Recoloco el espejo y, esos ojos me resultan familiares, saltones.

1 comentario: