martes, 3 de enero de 2012

Simpleza

    "Qué simples sois los hombres, os sonreimos, os enseñamos un poco de carne y una mirada bonita, y andais como un perrico detrás nuestra...". Y así es, esa simpleza que tantas veces hace feliz y que tantas veces hace llorar hasta al hombre más duro y frío de este mundo. Una sonrisa lo es todo, siempre digo. Lo de la carne es algo secundario, al menos para algunos bichos raros. Pero una sonrisa, una mirada bonita y ese arqueo de cejas que haces cuando se nota la felicidad en tu cara, lo dicen todo, me lo dices todo. Quizás sea un arma de mujer, una de tantas que utilizas para gustar a ese hombre, macho o varón, como desees llamarlo. Incluso "objetivo". ¿Qué objetivo, qué objeto? ¿gustarle? ¿llevártelo a la cama? Esa cama que tantos cuerpos ha visto pasar ya, o tan pocos. ¿Enamorarlo? Dejarle ser el hombre de tu vida, sin arrepentimientos, y a los cuatro días darle una patada en el culo mientras cierras tus labios a su lengua para abrirle las piernas al otro que te aguarda en el siguiente puerto. "Puedes llamarme zorra, pero así es, hay que disfrutar de la vida, ser fría y calculadora". Y el día que encuentres el amor verdadero, en una cabeza vacía, que no te diga nada, pero sea un tío guay y tenga un buen miembro entre sus piernas, perderás la cabeza llena de nombres, miserias y una eterna lista de corazones rotos que has ido forjando a lo largo de tu vida. El día menos pensado te verás sola, sentada en una esquina, llorando por aquel bicho raro que jamás pudiste querer. Por el simple hecho de "buscar un objetivo mejor", con más dinero quizás, con más actividad social, más tiempo libre que dedicarte a comprarte joyas, abalorios con los que compró tu corazón. Corazón roto en pequeños pedazos que conseguirás, tarde o temprando recomponer. Y volverás, volverás sobre tus propios pasos y ahí lo encontrarás, esperándote como un perro que espera a su dueño en la gasolinera donde lo abandonó, le sonreirás, te darás cuenta de lo que hiciste, le sonreirás, y vuelta a empezar. Así sois algunas mujeres, zorras, pero con sentimientos. Sentimientos que quizás sean tarde para sentir, u oportunos para recobrar.