jueves, 29 de diciembre de 2011
Cerebro
Qué bonito es el cerebro, maraña de cables agarrados a un mismo extremo. Del cual, salen, hace y deshacen miles de ideas, ideologismos y prácticas en menos de un segundo. Neuronas bajando por serpentines serpenteantes de incalculable logintud. Donde, en menos de que cante un gallo, han provocado un atasco monumental del cual no podrás salir, donde la única salida es un embudo que va a parar a un mismo carril. La puta realidad. Y ahí estás, atascado entre palabras sueltas buscando un guión, un símbolo que las una, que les de sentido. Sentido que no se busca, salta. Como cuando te alzan la mano demandando tus servicios. Solo queda mirar por el espejo.
Desecho
Y aquí estoy, brindando a la soledad con un on the rocks en la mano, cigarro en la otra. Lanzando odas de amor y lamento, viendo como pequeños retales de cordura desertan de mi cerebro como si de una guerra perdida se tratase.
Y así estoy, perdido en este maldito mundo lleno de vanidades, hipocresía y falsas promesas que jamás serán cumplidas. Encasillado entre espejos retrovisores, viendo la vida pasar, sin cesar. Sin poder volar, volar alto, bien alto. Con una barba que causa escozores y una boca que, de vez en cuando, suelta perlas dignas de un magnate del insulto, de la provocación.
Una banda sonora que acompaña cada día la tristeza de los momentos más inoportunos. Tristeza, que con una sonrisa torna todo de otro color. Como pochas uvas.
"Cualquier amanecer echarán
al viejo juguete de mi amor a un carro de basura,
y alejándose en la amarga soledad
oirá al carretero dar palos a su mula
que todo se lo da por un poco de paja
y, a veces, pochas uvas"
al viejo juguete de mi amor a un carro de basura,
y alejándose en la amarga soledad
oirá al carretero dar palos a su mula
que todo se lo da por un poco de paja
y, a veces, pochas uvas"
Y así me siento, falto de motivación alguna que me ayude a seguir, rodeado de pesos, lastres que impiden que, una vez más, como siempre, pueda mirar al frente con dignidad y valentía. Sin arrepentimiento ninguno. Pero hay veces, que el destino te pega por detrás, a traición, como el cierzo cuando te golpea en la cara al volver la esquina, esa mano fría y desaprensiva, que no duda ni un segundo en darte fuerte, frío y seco.
Y aquí me quedo, esperando el regreso de esos buenos momentos que están por llegar. Brindando una y otra vez. Odando y odiando. Mundo incomprensivo que se centra en la felicidad superficial de aquellos que buscan resguardo en algún portal donde meterse mano, cajero donde dormir, o barra del bar donde ahogar sus penas.
La vida es un blues, que si no le aplicas el color adecuado, nunca conseguirá llegar al jazz, donde la alegría y el buen color brillan por su eterna presencia.
No temas
Deja tu mente en blanco
Olvídate del resto.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Bah...
Prendió otro cigarro, lo encendió como si ese fuera el último. Pese a los pinchazos de su pecho y los avisos del paquete, aspiró una calada inicial como si de un quinceañero se tratara, rápida, contundente, nublando así sus pulmones. Dio otro sorbo al whisky, dejó el cigarro consumirse en el cenicero, como si de su vida se tratase. La cama le esperaba, ya era de día.
Con legañas y cara de pocos amigos volvió al trabajo, con la motivación por los suelos, hace tiempo que no pasa nada atractivo, nada que le haga salir de su rutina de dar vueltas y vueltas. "Joder, que parece que trabajes en un tiovivo". Hacía mucho tiempo que no veía unos ojos por ese espejo que le atrajeran, que le hablaran. La tierra se ha quedado muda.
"Todo son rachas, ya vendrán tiempos mejores", rezaba su espejo personal, escrito con un viejo perfil de labios rojo. Y vendrán, vendrán tiempos en los que las motivaciones volverán, o en su defecto, todo se estancará y se acostumbrará a la vida como así se le presente, con menos emociones que un concurso de petanca. Pero sobre todo:
Con legañas y cara de pocos amigos volvió al trabajo, con la motivación por los suelos, hace tiempo que no pasa nada atractivo, nada que le haga salir de su rutina de dar vueltas y vueltas. "Joder, que parece que trabajes en un tiovivo". Hacía mucho tiempo que no veía unos ojos por ese espejo que le atrajeran, que le hablaran. La tierra se ha quedado muda.
"Todo son rachas, ya vendrán tiempos mejores", rezaba su espejo personal, escrito con un viejo perfil de labios rojo. Y vendrán, vendrán tiempos en los que las motivaciones volverán, o en su defecto, todo se estancará y se acostumbrará a la vida como así se le presente, con menos emociones que un concurso de petanca. Pero sobre todo:
"Sentir, que no estamos muertos"
sábado, 3 de diciembre de 2011
No hay alcohol
Dos whiskys y ya vas así, mírate, qué poco aguante. Como cuando tienes que mirarla a los ojos, el mismo aguante. Que te corres si te roza su piel. No hay alcohol. Ya no hay alcohol, ni tabaco, ni ninguna droga a tu alcance. Queda la cama, el techo, y dormir lo poco que te queda, mañana salimos de viaje. Buenas noches.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)