Era una noche fría y oscura, el Pilar aún resplandecía entre los focos. Un tímido saxofón sonaba por los altavoces de aquel deshabitado coche. Un puente empedrado daba la entrada a la calle de donde no sabe cómo saldría, ni libre, ni ocupado, solo sabe que saldría, vaya que si lo sabe.
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