No busques, no busques una realidad a partir de un idealismo. No busques aquel soñado deseo a partir de una idea, no lo busques, porque no lo cumplirás.
No me busques, porque no me encontrarás. No me busques por las calles, o entre los coches, porque no me encontrarás entre ellos. Búscame en tu mente, en la parte más recóndita, donde nadie pueda encontrarnos. Porque ahí es donde estaré, agazapado entre las ideas, idealismos, sueños y demás porvenires. Búscame en esos ojos, esa mirada que con tan solo un gesto, puede revelarte palabras, textos, sentimientos tan largos o más que estas humildes palabras que escribo. Búscame entre las piedras que coges para tirar al río, pero no me tires, guárdame.
No me busques como algo material, como esa persona que te va a transportar de aquel sitio a aquel otro. Piensa más allá, y hazme pensar, mírame por el espejo, levanta una ceja, sonríe, y hazme vibrar intentando descifrar tus gestos con palabras. Pero sobre todo, no me alces la mano pensando que coges a uno más.
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